Rusia atacó una zona fronteriza entre Polonia y Ucrania, llegando a impactar infraestructura en ambos lados, incluyendo una gasolinera y un depósito de trenes en Ucrania, a tan solo dos kilómetros de la frontera polaca. Según informes, un dron impactó en la locomotora de un tren de pasajeros que viajaba de Kiev a Varsovia, con 206 pasajeros a bordo, aunque sin causar heridos. El ataque ocurrió poco después de que otro tren, en la misma ruta, transportara a políticos y diplomáticos europeos, incluyendo al ex primer ministro sueco Carl Bildt y al ex primer ministro británico Boris Johnson, quienes regresaban de conversaciones en Kiev sobre posibles contactos de paz con Rusia. Las autoridades polacas han señalado una escalada en las acciones rusas, describiendo los ataques como un intento de desestabilizar la región y apuntando a una intensificación de las hostilidades en las próximas semanas. Ukrzaliznytsia, la compañía ferroviaria ucraniana, informó que la red ferroviaria está siendo objeto de un “ataque sistémico” en todo el país. El Kremlin afirmó que los vagones del tren atacado transportaban “carga militar”. El gobierno polaco ha anunciado que operará “en modo reforzado” y está monitoreando de cerca la situación. La incertidumbre persiste sobre si estos ataques representan un cambio en la estrategia rusa o una escalada deliberada para intimidar a los aliados de Ucrania.
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