La inflación en España aumentó hasta el 4,9% en septiembre, impulsada principalmente por el encarecimiento de los carburantes y, en menor medida, por los paquetes turísticos. Este es el dato más alto desde febrero de 2023. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó seis décimas en septiembre, mientras que el IPC subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, subió dos décimas hasta el 3,1%, su nivel más alto en más de dos años y medio, lo que sugiere una posible extensión del aumento de precios a otros productos. El gobierno español atribuye este repunte a la continuidad del shock energético derivado de la guerra en Irán y a un “efecto base” debido a la caída de los precios de los combustibles en el mismo periodo del año anterior.
El aumento de los precios de la energía, especialmente los carburantes, ha sido el principal motor de esta inflación. Los precios de los alimentos sin elaborar también han aumentado significativamente, con un incremento del 5,8%. El gobierno ha aprobado un nuevo paquete de medidas del Plan de Respuesta para mitigar el impacto de la subida de precios, incluyendo la prórroga de las ayudas al sector agroalimentario y medidas para reducir la dependencia energética. Estas medidas, según el gobierno, han moderado la inflación en hasta un punto en algunos meses y han compensado aproximadamente la mitad de la subida de los combustibles para los hogares.
Las perspectivas varían en cuanto a la evolución futura de la inflación. Los economistas prevén que la inflación se mantenga cerca del 5% en los próximos meses, con algunas estimaciones sugiriendo que difícilmente bajará del 4,5%. La efectividad de las medidas gubernamentales para contener la inflación dependerá de la evolución del precio del petróleo y de la duración del conflicto en Irán. El Consejo de Ministros ha aprobado un nuevo decreto que prorrogará los descuentos en los carburantes hasta diciembre, con un sistema de bonificaciones decrecientes.
Aunque las medidas adoptadas hasta ahora han tenido un impacto en la moderación de la inflación, la persistencia de factores externos, como la guerra en Irán, y el aumento de la inflación subyacente plantean desafíos para mantener la estabilidad de precios a largo plazo. La evolución de los precios de los carburantes y la capacidad del gobierno para implementar medidas efectivas serán cruciales para determinar la trayectoria de la inflación en los próximos meses.
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