Francia ha experimentado una jornada de violencia sin precedentes tras las protestas, con más de 2.000 detenidos y daños significativos a comercios e infraestructura. Las manifestaciones, inicialmente convocadas por estudiantes y el movimiento de los 'chalecos amarillos' contra el alto costo de la vida, fueron infiltradas por grupos violentos que causaron destrozos y enfrentamientos con la policía. En París, se realizaron 855 arrestos, un récord, mientras que a nivel nacional, la cifra supera los 2.000. Se reportaron saqueos en aproximadamente 1.500 comercios, con daños materiales que se estiman en cientos de millones de euros. El ayuntamiento de Limoges sufrió graves daños por un incendio provocado, y en otras ciudades como Marsella y Lyon, también se registraron actos vandálicos y enfrentamientos. El presidente Emmanuel Macron se dirigirá a la nación este domingo por la noche, tras una reunión interministerial convocada por el primer ministro Sébastien Lecornu. Los alcaldes de París, Marsella y Lyon han expresado su preocupación por la falta de recursos policiales ante la magnitud de la violencia, señalando que las fuerzas del orden se vieron desbordadas. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha anticipado una respuesta judicial firme. Aunque la manifestación inicial en París reunió a más de 20.000 personas en un ambiente pacífico, la situación se deterioró rápidamente con la intervención de grupos enmascarados y violentos. Algunos medios destacan la participación de elementos de ultraizquierda en los disturbios, mientras que otros enfatizan la convergencia de diversas protestas y la frustración social. Un joven perdió la mano en Saint-Etienne durante los enfrentamientos.
Leer la cobertura original
💬 Comentarios
📜 Política de comentarios