Un temporal de lluvias sin precedentes ha causado la muerte de dos personas en Tordera y Montornès del Vallès, y la desaparición de otra en Pineda de Mar, en la provincia de Barcelona. Los servicios de emergencia han rescatado a 130 personas de bajos y vehículos inundados, especialmente en las localidades de Granollers y Canovelles. El río Besòs, con un caudal de 903 metros cúbicos por segundo y una altura de 3,5 metros en Santa Coloma de Gramenet, presenta un riesgo de desbordamiento, lo que ha llevado a la emisión de alertas ES-Alert instando a la población a evacuar las plantas bajas. Las lluvias torrenciales han provocado cortes en carreteras, interrupciones en el servicio de Renfe y la suspensión del suministro eléctrico a 18.500 personas.
El fallecido en Tordera es un hombre de 75 años que murió tras el derrumbe de un muro en un camping, mientras que el de Montornès del Vallès falleció en un garaje inundado. Los bomberos continúan buscando a la persona desaparecida en la riera de Pineda de Mar. El Servei Meteorològic de Catalunya elevó al máximo nivel el aviso por lluvias en las comarcas de Tarragona, Barcelona y Girona, registrando Barcelona el día más lluvioso de los últimos 20 años con 300 litros por metro cuadrado en algunas zonas del Maresme.
La Generalitat levantará las restricciones de movilidad a partir de las 14:00 horas, excepto en el Alt y el Baix Empordà, donde se mantendrán hasta las 21:00 horas. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha pedido a la población que permanezca en sus hogares. El temporal también ha afectado al Hospital General de Granollers, recomendando a los pacientes buscar atención en otros centros sanitarios.
Aunque las restricciones de movilidad se levantarán gradualmente, la situación sigue siendo complicada en el Alt y el Baix Empordà, donde las lluvias y la crecida de los ríos persisten. La duración de estas condiciones adversas y su impacto a largo plazo en las infraestructuras afectadas siguen siendo inciertos.
Nuestra lectura es que la situación en Cataluña es grave, con consecuencias humanas directas y disrupciones significativas en la infraestructura y los servicios esenciales. La intensidad de las lluvias, que rompen récords de los últimos veinte años, sugiere una vulnerabilidad considerable ante eventos climáticos extremos. La respuesta de las autoridades, incluyendo las alertas ES-Alert y las restricciones de movilidad, indica un reconocimiento de la magnitud del problema, aunque la persistencia de las dificultades en algunas áreas muestra la complejidad de la gestión de la crisis.
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