Varios líderes europeos han criticado la política migratoria del gobierno español, especialmente la reciente regularización de inmigrantes y la gestión de la crisis en Ceuta. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha solicitado a la Comisión Europea que investigue si la regularización masiva de inmigrantes vulnera la normativa comunitaria, argumentando que va en contra de la política migratoria respaldada por la mayoría en Europa. Italia, a través de su primera ministra Giorgia Meloni, también ha pedido una mayor vigilancia en las fronteras y una revisión de la legislación europea para mejorar la eficacia de los procedimientos de detención de inmigrantes irregulares. El primer ministro checo, Andrej Babis, acusó a Sánchez de “sustituir a la población por migrantes” para mantenerse en el poder. España, por su parte, defiende su política migratoria, señalando una caída del 74% en las llegadas irregulares por la ruta atlántica y su cumplimiento de los compromisos comunitarios en materia migratoria.
La crítica se extiende a otros países como Austria, que considera que la regularización española ha enviado una “mala señal” que podría haber contribuido a la crisis migratoria de Ceuta. Países Bajos, Suecia y Alemania también han sido objeto de críticas por parte de Babis, quien denunció la priorización de los migrantes sobre los ciudadanos locales en el acceso a la vivienda y cuestionó la presencia de parlamentarios de origen somalí. Un grupo de 22 jefes de Estado y de Gobierno, incluyendo a los de Polonia, Finlandia, Bélgica, Eslovenia, Austria, Grecia, Lituania, República Checa, Chipre, Hungría, Alemania, Eslovaquia, Malta, Suecia y Bulgaria, firmaron una carta en agosto expresando sus dudas sobre la situación en Ceuta y la política de regularización de España.
Italia ha acordado con España alargar una semana más los controles en frontera, aunque el debate sobre la política migratoria sigue siendo intenso. Los líderes europeos prevén celebrar un debate estratégico sobre cómo afrontar el reto migratorio, en un momento en que varios países se alían para construir nuevos centros de deportación inspirados en el modelo de Meloni en Albania.
Nuestra lectura es que existe una creciente fractura dentro de la Unión Europea con respecto a la política migratoria española. La regularización de inmigrantes y la gestión de la crisis en Ceuta han provocado críticas significativas de varios líderes europeos, quienes temen que estas acciones socaven los esfuerzos comunes para controlar la inmigración irregular. La diversidad en la cobertura mediática sugiere que la polarización se extiende también a la forma en que se presenta la información sobre este tema.
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