El 30 de julio, entre 70.000 y 80.000 personas entraron en la ciudad autónoma de Ceuta desde Marruecos en lo que la policía describe como tres oleadas distintas. Inicialmente, entre las 8:10 y las 9:30, jóvenes marroquíes, muchos menores, intentaron cruzar a nado equipados con trajes de neopreno, aletas y objetos para flotar. A partir de las 11:00, la apertura de los accesos fronterizos provocó una entrada masiva y descontrolada, con un “efecto llamada” que atrajo a más personas desde Fnideq. En esta segunda oleada, se sumaron personas de hasta 40 años, y a partir de las 14:00, comenzaron a llegar “grupos familiares completos” y niños pequeños, muchos vestidos con ropa deportiva y chancletas, sin el equipamiento específico utilizado en la primera oleada. El informe policial, remitido a la Audiencia Nacional, señala que la presión acumulada desbordó el control policial. Las cifras oficiales indican la recuperación de 82 cadáveres en aguas españolas vinculados a este evento, mientras que Marruecos reconoce 14 fallecidos. La nacionalidad predominante de los que entraron era marroquí, representando entre el 95 y el 98% de los cruces. La movilización del 30 de julio fue precedida por un aumento sostenido de entradas a Ceuta, principalmente a nado, en el Espigón de El Tarajal. El informe también destaca que aproximadamente entre el 5 y el 10% de los que entraron manifestaron la intención de permanecer en España.
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