Alrededor de 70.000 migrantes entraron en la ciudad autónoma de Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, con relatos que indican una falta de control por parte de las autoridades marroquíes. Testimonios recogidos por elDiario.es afirman que los agentes marroquíes no impidieron el paso, e incluso algunos migrantes relataron haber recibido indicaciones para avanzar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido que las fuerzas de seguridad marroquíes "permitieron" la entrada masiva al menos el 30 de julio, pero desconoce si fue intencionado o involuntario. Sánchez ha asegurado que no existen pruebas de que Marruecos estuviera detrás de la entrada masiva, mientras que informes policiales sugieren que gendarmes marroquíes ayudaron a los migrantes a cruzar la frontera. El gobierno ha reducido de 12 a 8 el número de policías que vigilan el puesto fronterizo de Ceuta tras la invasión. La oposición, representada por Feijóo, ha criticado la gestión del Ejecutivo y ha cuestionado la relación entre el presidente Sánchez y Marruecos. Las imágenes y testimonios recopilados muestran la permisividad de los agentes marroquíes en algunos puntos de la frontera, incluso el 1 de agosto, con agentes observando a los migrantes nadar hacia la costa española. Mientras que los medios de izquierda enfatizan la falta de control marroquí, los de derecha describen los eventos como una "invasión" con consecuencias negativas para la ciudad autónoma. La cuestión de si la falta de control fue una incapacidad o una acción deliberada por parte de Marruecos sigue sin resolverse, a la espera de los informes de los servicios de inteligencia.
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