El presidente brasileño Jair Bolsonaro y el candidato Luiz Inácio Lula da Silva se enfrentaron en un debate televisado en São Paulo, marcando un contraste en sus estrategias y ataques mutuos. Bolsonaro dedicó gran parte del debate a atacar a Lula, mencionando investigaciones sobre su hijo mayor y vínculos con figuras controvertidas, mientras que Lula se centró en defender su gestión y proponer medidas económicas, aunque a veces con un discurso técnico. El debate, el primero entre ambos candidatos en esta elección, estuvo marcado por acusaciones de corrupción y un intercambio de reproches. Bolsonaro aprovechó una entrevista reciente con una lobista implicada en un caso de tráfico de influencias para atacar a Lula, quien a su vez intentó equilibrar la discusión con referencias a la gestión de gobiernos progresistas y su experiencia. Lula evitó profundizar en los posibles recortes de gasto público de Bolsonaro, preguntando si pretendía aplicar medidas similares a las de Javier Milei en Argentina. Hacia el final del debate, Lula criticó las relaciones de Bolsonaro con Donald Trump, sugiriendo una subordinación a los intereses estadounidenses.
El hijo de Bolsonaro, Flávio Bolsonaro, pareció tomar la iniciativa en el debate, acorralando en momentos a Lula y sacándolo de quicio, según informes de la prensa. Se observó que Flávio Bolsonaro, quien ganó la primera vuelta de las elecciones, mostró un dominio de la escena superior al de Lula, a pesar de la experiencia del veterano líder en debates presidenciales. El formato del debate incluyó un tramo de cara a cara en el que los candidatos se interrogaban directamente, generando un ambiente tenso y desafiante. Lula reaccionó con ingenio en algunos momentos, pero en general pareció menos enérgico que en apariciones recientes de campaña.
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