Arabia Saudí ha cerrado preventivamente su oleoducto Este-Oeste, una ruta crucial para el suministro global de petróleo con una capacidad de aproximadamente siete millones de barriles diarios, tras sufrir múltiples ataques con drones el jueves 10 de septiembre de 2026. El Ministerio de Energía saudí informó que el cierre se realizó como medida de precaución después de los ataques, que causaron varios heridos. El Ministerio de Exteriores saudí atribuyó los ataques a drones lanzados desde Irak, pero optó por no responder inmediatamente a solicitud del primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, quien prometió una investigación. El oleoducto Este-Oeste, también conocido como Petroline, es vital para exportar crudo evitando el estrecho de Ormuz, y había sido objeto de amenazas previas, incluyendo ataques hutíes reivindicados en julio y un ataque iraní en abril que redujo temporalmente el flujo en 700.000 barriles diarios. Simultáneamente, el Ministerio de Salud controlado por los hutíes en Yemen informó de 44 civiles muertos y 38 heridos en ataques atribuidos a Arabia Saudí durante los últimos ocho días. Los ataques al oleoducto se producen en un contexto de tensiones en el estrecho de Ormuz, lo que subraya la importancia estratégica de esta infraestructura. El gobierno iraquí condenó los ataques y anunció una investigación para identificar a los responsables.
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