Las negociaciones para acordar el presupuesto de la Unión Europea para el período 2028-2034 se han estancado debido a profundas divergencias entre los países frugales y los llamados “amigos de la cohesión”. António Costa, presidente del Consejo Europeo, asumió la tarea de mediar, pero la primera propuesta presentada por Irlanda, que contemplaba un recorte de 140.000 millones de euros, fue rechazada por ambas partes. Los países frugales, como Países Bajos y Suecia, consideran que la reducción es insuficiente, mientras que los defensores de la cohesión, incluyendo a España e Italia, rechazan recortes adicionales.
La reunión inicial, que se extendió por más de 11 horas, no produjo ningún avance significativo y culminó sin una rueda de prensa. Costa se ha comprometido a presentar una nueva propuesta en las próximas semanas, con la esperanza de alcanzar un acuerdo antes de fin de año, aunque esta posibilidad parece cada vez más improbable. El primer ministro neerlandés, Rob Jetten, señaló que la propuesta irlandesa “no es suficiente para alcanzar un acuerdo”, mientras que el primer ministro sueco en funciones, Ulf Kristersson, expresó su escepticismo sobre la posibilidad de llegar a un pacto antes de que termine el año.
La propuesta inicial de Irlanda establecía un presupuesto de 1,6 billones de euros, lo que representa un recorte del 8% con respecto a las cifras presentadas por la Comisión Europea en 2025. Este recorte afectaría principalmente a áreas como la agricultura, la cohesión, la administración y la estrategia global de la UE. Algunos líderes, como el canciller alemán Friedrich Merz, se muestran optimistas sobre la posibilidad de encontrar soluciones en noviembre o diciembre, mientras que otros, como el primer ministro sueco, dudan de que se alcance un acuerdo a tiempo.
El comisario de Energía, Dan Jørgensen, advirtió sobre el riesgo de que el fracaso en las negociaciones presupuestarias impulse a los votantes a apoyar a partidos populistas y extremistas, especialmente en un contexto electoral que podría alterar el panorama político europeo. La falta de acuerdo presupuestario podría retrasar la implementación de políticas clave y afectar la capacidad de la UE para abordar los desafíos más apremiantes que enfrentan sus ciudadanos.
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