Lo que comenzó como una sola imagen inquietante en línea ha evolucionado hasta convertirse en un mundo ficticio colaborativo conocido como The Backrooms, atrayendo un compromiso significativo por parte de los usuarios de internet. Los investigadores están examinando este fenómeno como una nueva forma de 'turismo digital'.
The Backrooms se originó con una única imagen perturbadora de habitaciones amarillas vacías. Sin embargo, rápidamente se expandió a través de las contribuciones de los usuarios de internet que construyeron sobre el concepto inicial, creando un extenso universo ficticio. Este mundo se explora y desarrolla a través de videos, juegos, mapas, guías de supervivencia e historias compartidas en plataformas de redes sociales.
En lugar de simplemente observar el horror dentro de The Backrooms, las audiencias participan activamente en su construcción y exploración. Los investigadores sugieren que esta popularidad no es accidental; creen que representa un nuevo tipo de 'turismo digital', donde las personas invierten emocionalmente en ubicaciones imaginarias caracterizadas por el misterio, la nostalgia y la inquietud. La fuente afirma que las audiencias “hacen más que observar cómo se desarrolla el horror. Ayudan a construirlo y explorarlo”.
El atractivo de The Backrooms parece provenir de su capacidad para evocar fuertes respuestas emocionales en los participantes. Esta construcción colaborativa del mundo permite a los usuarios interactuar con un sentido compartido de temor y curiosidad, convirtiendo efectivamente el espacio ficticio en una experiencia inmersiva.
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