Científicos han descubierto una posible pista sobre el origen de las Cataratas Sangrientas, un fenómeno peculiar en la Antártida Oriental. Un nuevo estudio sugiere que el agua salina responsable del flujo carmesí podría haber quedado atrapada cuando los niveles del mar eran más altos que los actuales.
Las espeluznantes Cataratas Sangrientas se encuentran en el glaciar Taylor de la Antártida Oriental. Las cataratas no son realmente sangre, sino agua extremadamente salina y rica en hierro que emerge periódicamente de un lago subglacial. Los investigadores han buscado durante mucho tiempo comprender cómo esta salmuera altamente salina se acumuló debajo del hielo.
El nuevo estudio propone que la salmuera “podría haber sido colocada cuando los niveles del mar eran más altos que ahora”, según lo informado por Live Science sobre la investigación. Esto sugiere que el agua salada penetró en el sistema glaciar durante un período de aumento del nivel del mar y quedó atrapada a medida que las condiciones cambiaron.
Los investigadores no elaboraron los mecanismos específicos o el cronograma para este proceso en la fuente proporcionada, pero el hallazgo ofrece un paso significativo hacia la resolución del misterio que rodea a las Cataratas Sangrientas. El estudio proporciona información sobre la historia geológica de la Antártida y los procesos que dan forma a su entorno único.
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