La actriz Jenna Ortega reveló que a menudo renunciaba a la comida y el agua mientras trabajaba como actriz infantil, impulsada por el deseo de no ser percibida como una molestia.
Ortega, hablando con Esquire, explicó que rutinariamente pasaba días enteros sin solicitar sustento. Lo hacía para asegurarse de no estar “en el camino de nadie”. Este comportamiento se derivó de su ambición de actuar a la perfección y no causar inconvenientes en el set.
“Realmente me fue bien cuando era niña porque no puedo pensar en un error que haya cometido”, dijo Ortega, reflexionando sobre sus primeros años de carrera. Atribuye esta falta de errores a sus autoimpuestas restricciones, sugiriendo que priorizó mantener un bajo perfil y evitar posibles problemas simplemente sin necesitar nada del equipo de producción.
La actriz no especificó cuándo o dónde ocurrieron estos incidentes, solo que fue un patrón durante su tiempo como actriz infantil. La motivación detrás de sus acciones parece estar arraigada en una sólida ética de trabajo y el miedo a ser percibida negativamente dentro del entorno profesional.
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