La nueva película de Paul Andrew Williams, “Faith”, presenta a Erin Doherty en el papel de una joven madre que lucha contra el duelo. La película, ambientada en Yorkshire, explora temas de dolor y curación a través de sus interacciones con un misterioso extraño interpretado por James McAvoy. Si bien la actuación de Doherty es elogiada, la narrativa de la película se describe como cada vez más inestable, culminando en una conclusión basada en la fe que puede dividir al público.
Williams, conocido por una filmografía diversa que abarca desde el realismo hasta la narración de género, mezcla estos impulsos en “Faith”, convirtiéndola en su obra más esencial, aunque no necesariamente la mejor. Doherty, recientemente galardonada con un Emmy por “Adolescence”, es destacada por demostrar su capacidad como actriz principal.
La película presenta a Gina, una madre soltera de unos treinta años que trabaja en una fábrica de confitería. La cinematografía de Simona Şuşnea se centra en la línea de producción de la fábrica, contrastando la dulzura de los productos con las dificultades de la vida de Gina. Su vida gira en torno a su hijo de nueve años, Jamie, y su hermana/mejor amiga, Poppy.
Gina conoce a Michael, un abstemio de Glasgow, en un pub local. Él rápidamente aprende detalles sobre ella mientras revela poco sobre sí mismo, y hace un comentario críptico a la niñera, sugiriendo que podría tener clarividencia o alguna otra habilidad desconocida. Se espera que la película tenga un perfil más alto que el anterior largometraje de Williams, “Dragonfly”, debido al estrellato de McAvoy y el lanzamiento en el festival de Toronto.
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