La NASA está revisando una herramienta de navegación de 300 años de antigüedad, el sextante, como un sistema de respaldo para los astronautas en misiones de espacio profundo. El instrumento, tradicionalmente utilizado por marineros, podría ser crucial si los sistemas de navegación electrónicos fallan durante vuelos de larga duración a destinos como Marte.
Greg Holt, el gerente del sistema de navegación para la nave espacial Orion y sus misiones Artemis a la Luna, explica que la dependencia de la tecnología de navegación basada en la Tierra, como los satélites, disminuye a medida que los astronautas se alejan de la Tierra. Esto requiere un regreso a las “técnicas de navegación clásicas” desarrolladas en los siglos XVI, XVII y XVIII, donde las observaciones de las estrellas se utilizaban para determinar la ubicación y la orientación. Holt enfatiza que estas habilidades son referencias vitales cuando se está lejos de la Tierra y podrían salvar vidas si se pierde la comunicación.
En 2018, los astronautas Serena Auñón-Chancellor y Alexander Gerst a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) probaron un sextante portátil, tomando mediciones con el ojo desnudo. El objetivo era evaluar su viabilidad como respaldo de emergencia para regresar de la Luna en caso de fallo de las comunicaciones. Como afirmó Holt, perder la comunicación también significa perder los enlaces de navegación por radio, dejando a los astronautas dependiendo de sus propias habilidades.
La NASA adaptó inicialmente estos antiguos métodos de observación de las estrellas para los vuelos espaciales en la década de 1960. Neil Armstrong, el primer hombre en la Luna, expresó su preocupación por la precisión de la navegación y si los astronautas podrían navegar de forma independiente utilizando la navegación celeste si se perdía la comunicación con la Tierra.
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