El debut cinematográfico de Ashgan El-Hamus, “Al Baraneya”, retrata la vida de una mujer embarazada y su familia extensa en un pueblo egipcio, utilizando un estilo naturalista y un reparto en gran medida no profesional. La película se centra en la conexión de la familia con la tierra y su resistencia al cambio.
La película se desarrolla en Al Baraneya, un pueblo agrícola en el delta del Nilo, cerca de El Cairo. La historia se centra en Amal, interpretada por Reem Amer, que espera el nacimiento de su hijo mientras vive con sus padres, Sayed y Sara, y sus hermanos. Su esposo, Omar, está trabajando para ganar suficiente dinero para construir su propia casa. La familia se gana la vida recogiendo jazmín y entrelazándolo en guirnaldas para vender en la ciudad.
Gran parte del reparto está compuesto por la familia extensa de El-Hamus. La película destaca los roles que cada miembro de la familia desempeña en la contribución financiera, con la excepción de la abuela, Fatma Farahat El-Hadary, que está exenta de esa necesidad. La familia enfrenta dificultades financieras, con una mala cosecha de trigo y presión de extraños para vender sus tierras. Sayed se niega constantemente a estas ofertas, valorando su conexión con la tierra por encima de las ganancias financieras. “¿Somos gente de balcones?”, pregunta retóricamente Sara, enfatizando el apego de la familia a su estilo de vida agrícola.
Amal parece contenta con su situación, anticipando la llegada de su bebé y la perspectiva de formar su propia familia. La película enfatiza la calidez y la unión dentro de la familia, mostrando momentos de risa y relajación. El-Hamus, que creció en los Países Bajos, dirigió la película con un equipo holandés, pero evitó con éxito imponer artificialidad, manteniendo la autenticidad a través de su proximidad al reparto y un enfoque en retratar sus vidas con veracidad.
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